Por un año con menos propósitos.

“¡Este año sí, es mi año!”

General
January 8, 2026

Empieza enero y, con él, llega la inevitable lista de propósitos de Año Nuevo. ¿Cómo olvidarlos? Si es casi un deporte de alto riesgo esos últimos segundos del 2025, tratando de comer 12 uvas en cuestión de un bocado, con la esperanza de que cada deseo se convierta en realidad por arte de magia en los próximos meses.

No es cualquier cosa la dósis de motivación que trae consigo el inicio de un nuevo año. A nadie nos cae mal sentir esa sensación que nos regala el poder volver a empezar de cero. Enero tiene ese efecto especial: se parece al lunes de cada semana o al primer día de cada mes, ese empujoncito que nos invita a hacer borrón y cuenta nueva y pensar: “¡Este año sí, es mi año!” Pero nadie nos habla del tremendo bajón que suele aparecer la primera semana del 2026.

Todos volvemos a la rutina y al trabajo, las vacaciones terminan y hay que volver a madrugar, los días reunidos con toda la familia y amigos se disolvieron quedando en buenos recuerdos, fotos guardadas en el celular y esa sensación agridulce de tener que esperar hasta el próximo diciembre. Enero llega así, silencioso, recordándonos que la vida sigue su curso y que no siempre necesitamos correr para alcanzarla.

Nos dura poco la ilusión, en enero, más que un comienzo suele sentirse como una montaña rusa. Los gimnasios están llenísimos, los nutriólogos con agenda llena, el refri solo tiene comida saludable, te emociona el nuevo hobby al que acabas de inscribirte y los malos hábitos “pasaron a mejor vida” porque estás renovado. Hasta que la rutina nos envuelve nuevamente y, sin darnos cuenta todos esos propósitos se van al carajo.

Entonces llega algo aún más pesado que abandonar la lista: la sensación de haber fallado. Después de toda esa energía que depositaste en cumplir tus propósitos aparece la culpa por no haber sostenido un ritmo que, siendo honestos, es insostenible vivir con la motivación a tope, todos los días a todas horas. Y ahí surge esa idea incómoda: “Tal vez no era cierto que este 2026 sí sería mi año.”

Tal vez el problema no es que no cumplamos nuestros propósitos, sino que empezamos el año con expectativas grandes y poca compasión con nosotros mismos. ¿Por qué no mejor cambiamos esa lista interminable por una versión más pequeña y real? Propósitos que se adapten a tu vida, más alcanzables y menos perfectos, que nos permitan avanzar poco a poco y sin presión.

 

·     Elige uno o dos propósitos que realmente te hagan sentir bien, no los que se esperan de ti.

·     Cámbialos por versiones más pequeñas: en vez de leer 15 nuevos libros al año, pon en práctica leer 5 páginas antes de dormir o durante el día, no propongas       cumplir ir todos los días al gimnasio, mejor empieza por mover tu cuerpo dos veces por semana.

·     Permítete pausas y ajustes. No tiene nada de malo cambiar de opinión o bajar el ritmo en algún momento, te juro que no pasa nada.

·     Celebra y aplaude tu constancia y tus pequeños avances por más mínimos que sean.

Empezar despacio no te atrasa, muchas veces es lo único que hace que el cambio sea sostenible. Quizá este año no se trate de convertirte en una nueva versión de ti, sino de cuidar mejor de quien ya eres. Aprender a vivir con más calma, menos exigencia, tal vez ahí esté nuestro verdadero propósito.

     !Feliz 2026 a todos!

    Nos leemos pronto, ciao.

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