
Cerrar un año no es despedirse del todo, es aprender a soltar con gratitud y mirar lo que viene con calma.
Llega el final del año, y sin pensarlo, con tan solo parpadear, se nos va el 2025 casi sin pedir permiso. Pasa frente a nosotros como esas canciones que un día fueron un hit y hoy, al escucharlas de nuevo, nos regresan a momentos que ya no volverán igual. Cerrar el año no siempre es hacer un balance perfecto; a veces es simplemente sentarse en silencio y reconocer todo lo que nos atravesó.
Este año fue una mezcla de pausas necesarias y pasos valientes. Hubo días largos que parecían no avanzar, y otros tan intensos que se nos fueron de las manos. Aprendimos que no todo sale como queremos y planeamos, pero que incluso ahí, en lo que no fue, hubo aprendizaje, crecimiento y una versión más real de nosotros mismos.
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Cerramos el 2025 con recuerdos que se quedan: risas compartidas en sobremesas con amigos y familiares; despedidas que dolieron más de lo esperado; lugares que se volvieron refugio; personas que, sin saberlo, nos acompañaron en procesos importantes; y amistades imprescindibles que se convirtieron en para toda la vida. Quizá no cumplimos todos los propósitos de enero hasta el día de hoy, pero sobrevivimos, nos adaptamos y seguimos caminando.
Y como cada final de año, aparece también la nostalgia, sin falta: cuando vemos luces encenderse en la ciudad, cuando el frío nos invita a quedarnos más tiempo en casa o cuando diciembre nos recuerda que el tiempo no se detiene. Nostalgia por lo que fuimos, por lo que dejamos atrás y por todo lo que cambió sin avisar.
Pero cerrar el 2025 no es solo mirar atrás. Es ser agradecidos con el aquí y ahora. Agradecer las rutinas que nos sostuvieron, los domingos tranquilos, los cafés largos y las conversaciones que llegaron justo cuando más las necesitábamos. Es reconocer que hicimos lo mejor que pudimos con lo que teníamos en ese momento.
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Así cerramos el año: con el corazón un poco más lleno, quizá cansado, pero consciente. Con la certeza de que cada final también guarda una promesa y con la esperanza suave de que el próximo año será aún mejor de lo vivido; que nos encuentre más presentes, más fieles a nosotros mismos y con espacio para volver a empezar y llenar de historias nuevas el 2026.
Porque cerrar un año no es despedirse del todo, es aprender a soltar con gratitud y mirar lo que viene con calma.
En Barrio México cerramos el año con gratitud. Por cada persona que eligió nuestros espacios para vivir un fin de semana especial, como escenario de una posada o un evento, para reencontrarse con amigos o simplemente para descansar y desconectar del ruido externo. Por cada estancia que se volvió un recuerdo bonito y por cada regreso que confirmó que vamos el camino correcto.
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Despedimos este año entendiendo que los espacios cobran vida gracias a quienes los habitan, aunque sea por unos días. Que sigamos creando historias compartidas, lugares que abracen, que conecten y que acompañen en los mejores momentos de la vida.
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De parte del equipo de Barrio México, les deseamos un Feliz y Próspero Año Nuevo 2026 a todos.
Los leemos pronto, ciao.
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