
Septiembre sabe a maíz, birote salado, carne, limón y mucha salsa.
Llega septiembre y como dicen junto con él empieza el cierre de año y ni tiempo nos dio para comenzar la dieta. Y es que, el mes patrio es una de las épocas favoritas de la mayoría de los mexicanos, porque está lleno de celebración y orgullo.
Las calles comienzan a llenarse de banderas, los balcones se pintan de verde, blanco y rojo y aparece ese antojo inevitable de comer algo muy mexicano. Porque si algo sabemos hacer en México es celebrar alrededor de la comida. Y Guadalajara no es la excepción.
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Aquí, la gastronomía es parte de nuestra identidad. La cocina tapatía está llena de platillos que nacieron de la vida cotidiana, de los mercados, de las calles y de recetas que han pasado de generación en generación. Desde una torta ahogada después de caminar por Santa Tere hasta un plato de pozole acompañado de tostadas deshidratas y una buena salsa o nuestra famosísima birria en el Centro de la ciudad, septiembre es pretexto perfecto para comer sin culpa.
Te recomendamos tres sitios que verdaderamente valen toda la pena romper la dieta durante este mes.
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Si lo tuyo es comer sin miedo a ensuciarte las manos, que mejor este lugar y disfrutar de una torta ahogada sin contar las servilletas sucias.
En el corazón del barrio de Santa Tere está el Profe Jiménez, un puesto familiar conocido por sus tortas y por darle un giro propio al clásico antojito.
Si hay un platillo que representa Guadalajara, esa es la torta ahogada. Su protagonista el birote salado, un pan con identidad tapatía, relleno de carnitas y bañado en salsa de jitomate y chile. Puedes acompañarlo con cebolla, limón y, para quienes se atreven, una buena dosis de picante.
También puedes probar el famoso “destruido”, una creación hecha con tacos dorados quebrados, carne, col, cebolla y salsa; o el “borrador”, una especia de mollete inspirado en la torta ahogada. ¡Una cosa, deliciosa para chuparse los dedos!
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Para quienes disfrutan sentarse a comer y probar diferentes sabores de la cocina tradicional mexicana, la Gorda es una excelente opción.
Otro clásico de Guadalajara, un pequeño puesto en el barrio de Santa Tere que se convirtió en una cadena con diferentes sucursales por toda la ciudad.
Su menú tiene varios clásicos que representan muy bien la cocina de Jalisco: pozole, carne en su jugo, torta ahogada, tacos dorados, sopes, mole y enchiladas, y además siempre queda espacio para el postre, así que puedes cerrar con broche de oro pidiendo algo dulce, una deliciosa jericalla.
Sin duda este lugar nos recuerda porque nuestra gastronomía ha sido tan reconocida.
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Una cenaduría en las calles de Tlaquepaque. Lo que comenzó como un puesto pequeño e improvisado dentro de la propia casa del dueño hasta ahora que se ha convertido en uno de los lugares más tradicionales de la zona.
Su menú tiene platillos que difícilmente encontrarás en cualquier otra cenaduría. Además del pozole, enchiladas, flautas, tacos dorados, y tostadas, sus famosas cafiaspirinas, que son pequeños sopes fritos con carne, col, cebolla, queso y salsa; y las calderetas, otra de sus especialidades. Precisamente conocido por estas dos creaciones de platillos únicos.
Si planeas una tarde de paseo por Tlaquepaque y sus galerías, aprovecha terminar el día en este sitio. Es de esos lugares que nos recuerdan que la comida mexicana también es memoria; recetas que comenzaron en una familia, pasaron a una mesa y terminaron convirtiéndose en tradición.
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Que el 15 de septiembre sea el gran protagonista del mes, pero la celebración puede empezar cualquier día.
Que este mes, las cenas nos sepan a mesa compartida, a familia y amigos, a mes patrio y a salir a degustar esos antojitos mexicanos y sabores que nos definen como mexicanos.
¡Que Viva México y su extraordinaria comida!
Nos leemos pronto, ciao.
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